viernes, 23 de septiembre de 2016

Restaurantes en la Antigua Roma, por Maribel Bofill.



La existencia de restaurantes tiene su origen en la antigua Roma pero con la caída del Imperio el negocio de la restauración desapareció y no volvió a darse hasta entrado el siglo XVIII. En el año de 1765, un francés de apellido Boulanger, puso en la puerta de su negocio de comida y bebida estas palabras: venite adme omnes qui stomacho laboratoriatis et ego restaurabo vos. ( Venid a mi todos aquellos cuyos estomagos clamen angustiado que yo los  restauraré.)

En la década de los 60 surgieron los primeros  Fast food en EEUU, pero este tipo de comida ya existia en época romana. El thermopolium

Los  restaurantes en Roma solían ser habituales. Eran un  tipo de locales donde se ofrecía comida y bebida.

Normalmente  estos establecimientos se localizaban junto a las principales vías de la ciudad y cerca de los edificios más representativos.



El término tabernae designaba, en la antigua Roma, a todo tipo de pequeños establecimientos comerciales  de usos varios, donde solían hacerse las compras diarias durante la mañana, la  thermopolia, cauponae, y popinae eran  establecimientos que  abrían sus puertas a partir del mediodía y cerraban los últimos.

Estas tabernae estaban completamente abiertas al exterior , unos batientes de madera permitían abrirlas por las mañanas y cerrarlas por las noches y tenían el espacio limitado para albergar un almacén, un taller de artesanía o un mostrador de tienda.

Generalmente, una escalera al final de la tabernae permitía el acceso a la vivienda del inquilino de la tienda, los guardas del almacén o los obreros del taller; esta vivienda  por lo general  consistía en una única estancia donde se dormía, cocinaba, trabajaba, etc.



Algunas  de  esas estancias eran considerados tugurios, verdaderos “antros” de vicio, impropios de las clases altas. Lo normal, según las fuentes clásicas, es que las familias que ocupaban este tipo de residencia compraran la comida, ya cocinada, en los muchos establecimientos que con tal fin existían en las ciudades romanas, evitándose así el riesgo de incendio en sus precarias casas.


 El THERMOPOLIUM

Se vendían alimentos en un mostrador y era donde los romanos solían acudir a beber vino. Era un  local de comida rápida muy de moda en el siglo I. Los romanos eran muy amantes de comer fuera y este tipo de locales eran ideales para este fin. El Imperio Romano estaba lleno de ellos y en Pompeya había 120.



En  Pompeya , uno de los más populares era el de Aselina.


Tenía un   mostrador en forma de L hacia la calle con unas hornacinas circulares que les permitían mantener los alimentos preparados bien fríos bien calientes.

Los clientes llegaban tomaban sus alimentos y los pagaban en el mostrador. Una vez pagados podían marcharse para comer en la calle o pasar al comedor, el triclinio, zona decorada con bellos frescos. Allí se reunían con tus amigos, charlaban y alternaban bebiendo vinos.


En  estas tabernas, se consumían los vinos, cultivados en las villas.. A veces se engañaba a los clientes echando demasiada agua al vino.  El vino que degustaban los asiduos de los thermopolium se servía caliente. También contaban con el viridarium, un jardín cerrado para disfrutar de la  comida o cena con vistas al exterior.


La comida típica del therrmopolium consistía en  garbanzos cocinados (la comida de los pobres), pan, queso, vino, nueces, dátiles, higos o la especialidad de la casa, una especie de bocadillo de queso al horno cubierto de miel (a los romanos les encantaba la comida agridulce).
El local se iluminaba con un candil de bronce colgado del techo, que tenía unas campanillas, para ahuyentar el mal de ojo. Apoyada en una base de obra había una escalera de madera, para subir al piso superior, donde estaban las habitaciones para los huéspedes, o para alquilar por horas.
Algunos albergues o mesones, ocultaban en la trastienda salones de juego clandestinos, ya que  el juego estaba prohibido.




LAS CAUPONAE


Eran pequeñas tabernas que tenían diversas finalidades. La principal era ofrecer comida rápida que permitía a los romanos comer alguna cosa, mientras disfrutaban de sus actividades cotidianas. Su oferta culinaria se centraba en comidas frías como chacinas o quesos siempre mojados con vino. Podías tomarlas allí, aunque siempre de pie en la barra porque no había sillas ni mesas. Eran lugares fijos para viajeros de paso y para llevar alimentos a calentar por los vecinos, ya que la majoria  no tenían  horno en casa. Pero junto a ello también eran conocidas por sus llamativas  camareras engalanadas que eran cortejadas por los clientes .La entrada  de mujeres a estos locales, estaba terminantemente prohibida. Además de poder comer, se podían dejas  los caballos ya que tenían establos.



En las cauponae más completas incluso disponían de un servicio de taller de reparaciones y  también se ofrecía la posibilidad de dormir.

Estas Cauponae eran lugares de reunión de la gente del pueblo, no estaba nada bien visto que un notable comiese en ellas. De hecho, el poder imperial  mantuvo una pequeña guerra de cuatro siglos de duración contra las tabernas a fin de impedirles que sirvieran también de restaurantes o Thermopolium, ya que era más moral comer en casa.


El poder imperial, intentó por todos los medios que este tipo de tabernas no ofrecieran alimentos, ya que estas reuniones parecían molestar al poder político. En cierta forma, es posible ver en este tipo de reuniones el caldo de cultivo para futuras revueltas o protestas.


Explica el historiador Suetonio que, en épocas del emperador Tiberio (años 14-37), los ediles recibieron órdenes expresas suyas para prohibir la venta de alimentos.




POPINAE


Popinae fue un tipo de bar de vinos generalmente frecuentado por las clases más bajas y los esclavos, estaban amuebladas de forma sencilla con taburetes y mesas.
Estos  lugares proporcionaron comida, bebida   sexo y  juegos de azar. 

Debido a que se asociaron con los juegos de azar y la prostitución, la popinae fue vista por los romanos respetables como lugares de la delincuencia y  violencia.


A pesar de que los juegos de azar con dados era ilegal, parece partir de la gran cantidad de dados encontrar en ciudades como Pompeya que la mayoría de las personas ignoran esta ley. 

La  legislación relativa al juego censuraba la costumbre de las apuestas (sponsiones), en los juegos de azar y castigaba a los jugadores. Las sanciones no afectaban al propietario del local quien, sin embargo, no tenía derecho a reclamar a los jugadores los posibles daños ocasionados por las peleas que, en ocasiones, daban al traste con la partida.

Tanto las cauponae y popinae como los thermopolii estaban considerados como verdaderos tugurios por lo que ningún notable de la ciudad debía dejarse ver.

El  mantenimiento de prostitutas estaba aún peor visto que el juego, por lo que los propietarios, aun arriesgándose a los destrozos ocasionados por los jugadores, a los que tenían que hacer frente, preferían resguardar su imagen y evitar equipararse a los prostíbulos que, por otra parte, sufrían una restricción horaria que no afectaba a estos establecimientos.





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Fuentes:

Historia antigua Roma
Catherine Salles Los bajos fondos de la Antigüedad (Barcelona, 1983).



Maribel Bofill.

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