viernes, 6 de enero de 2017

Comunicación periódica en Roma "Acta diurna populi Romani", por Maribel Bofill

En la antigua Roma, según Cayo Tácito (55-132 d.C.), se redactaban por las autoridades escritos de carácter oficial denominados Acta Diurna Populi Romani, en los que se consignaban cuantas noticias y sucesos merecían importancia.

Estos escritos se fijaban en los sitios más concurridos para que todos tuviesen conocimiento de ellos. Así resulta que tales Actas venían a ser una especie de gacetilla local, Julio César, al ser elegido Cónsul por primera vez (56 antes de C.), dispuso que las deliberaciones del Senado de Roma fueran hechas públicas en una especie de «diario de sesiones» donde se recogían taquigráficamente los discursos  por medio de notas llamadas (tironianas). de acceso público en el Foro, siempre custodiadas por legionarios para asegurar su integridad.  Augusto consideró peligrosa esta divulgación de las actas senatoriales y la prohibió.




Existían varias:

El “Acta Diurna Commentaria Senatus”, relataba las obras diarias del senado.

El “Acta Diurna Urbis”, relataba los acontecimientos diarios de la ciudad, asambleas populares y tribunales. Y, finalmente, apareció

El “Acta Diurna Populi Romani”, que incluía nacimientos, muertes, matrimonios, divorcios, eventos sociales y políticos y minutas de los negocios públicos.

Estas  “Actas Diurnas”, popularizadas por Julio Cesar, son los predecesores de nuestros actuales periódicos y, como tal, actuaban en la época romana.




Los romanos entendieron la importancia que el tratamiento de la información podría tener para perpetuar los ideales del imperio y distribuían la publicación desde el año 59 a.C. de forma periódica aunque hay referencias del citado documento desde el año 131 a.C.

El ámbito en sus inicios fue la capital romana pero pronto se comenzaron a hacer copias manuscritas sobre papiro y el “Acta Diurna” podía ser adquirida en las provincias del Imperio lo que generó intereses comerciales derivados de la distribución y venta de dichas copias,extendiéndose así por todo el Imperio. Estas copias eran vendidas en establecimientos públicos, aparte de ser colocada en tablones por todas las ciudades.





Uno de los grandes instigadores de estas copias fue Cicerón. Consciente del valor de la información como instrumento de poder, Cicerón se rodeó de buenos informantes que le mantuvieran al tanto de lo más importante cuando él no estaba en la ciudad imperial. 

Existen varias cartas de M. Celius Rufus, un plebeyo que fue corresponsal de Cicerón en Roma mientras él era Cónsul en Cilicia. Seguramente todos los cargos públicos establecidos fuera de Roma mantuvieron corresponsales similares. 

Inicialmente, el “Acta Diurna” publicaba resultados legales y edictos, pero posteriormente no solo informaba sobre edictos, sino también noticias de sociedad como bodas, nacimientos, muertes legales, sucesos y rumores de interés popular. También aparecían algunos avisos publicitarios, como, por ejemplo, ventas de grandes lotes de esclavos.

El éxito del “Acta Diurna” era importante y la información que aparecía, era controlada por el poder, adaptando las noticias a los intereses políticos de sus editores, convirtiéndose así en un gran medio propagandístico del mismo poder.


Era realizada por los “Diurnaii”, Para evitar falsificaciones o alteraciones eran realizadas en metal o piedra, ninguna acta sobrevivió el paso del tiempo, pero se conservan copias en papiro realizadas por escribas.


También existían otras formas de comunicación en la antigua Roma:

Los  “Praeco” eran pregoneros que recorrían la ciudad comunicando noticias oralmente. 

Los “Strilloni” comunicaban información y publicidad comercial.

Los “Subrostani”  vendían la información que poseían. Según cuenta Horacio, “quienes completaban la información para los interesados, las noticias sólo sugeridas o calladas o breves de las actas públicas, y hasta fueron, probablemente, autores de libelos, a encargo, por ejemplo, de Tibero

Otras publicaciones romanas eran los  “Annales Maximi” donde se recogía lo más importante que había ocurrido durante el año: actos de poder, batallas ganadas, conquistas.

Después apareció el “Acta Pública”, que trataba sobre logros comerciales, nuevas legislaciones… muy parecido a los “Annales” pero cambiando de periodicidad.

De los grandes nombres que nos ha dejado Roma como por ejemplo, Virgilio, Horacio… la gran mayoría de ellos trabajaba para el poder y los disidentes, como por ejemplo, Ovidio que puso en cuestión el poder imperial, eran castigados.

En Roma, no existía la libertad de información, debido a que el poder controlaba todos los medios de comunicación.




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