sábado, 26 de agosto de 2017

Pinceladas sobre la Música en la Antigua Grecia

Son escasas las obras musicales de la Antigua Grecia que han llegado hasta nuestros días. Algunos fragmentos de composiciones de la época, se conservan en museos como el Louvre, escritos en trozos de papiros o grabados en lápidas de mármol.

En la cultura griega, el término μουσική  (música), no se refería sólo al arte de los sonidos, sino que comprendía también el texto poético y la danza; El músico era frecuentemente el autor tanto de la melodía como del texto y las coreografías. Se empezó probablemente a escribir música entre el siglo V y el IV a.C., mediante un sistema alfabético que distinguía las notaciones vocales de las instrumentales, pero la composición y la transmisión siguieron siendo sobre todo, orales.

Los instrumentos más habituales, con los que se acompañaba el canto de los poetas y los coros de las tragedias, eran la lira /λύρα, hecha con un caparazón de tortuga y cuerdas de tripa o tendones en su concavidad que en inicio, parece ser que eran tres.



La  música estaba considerada como un medio eficaz para la educación moral de los ciudadanos. En Atenas formaba parte de la instrucción primaria, junto con la escritura, y en Esparta, los jóvenes recibían formación musical, puesto que la cadencia rítmica de los coros, se consideraba preparatoria para la disciplina en los movimientos de los batallones, ya que el aulós / αὐλός (flauta griega que hoy da nombre a un tipo de flauta), y los cantos, acompañaban los desplazamientos del ejército. También en los gimnasios, el entrenamiento estaba dirigido por la misma.
La presencia de la música era elemento indispensable asimismo en ceremonias públicas, tanto civiles como religiosas.



Datada en el siglo I aproximadamente, el "Epitafio de Seikilos", es la única composición musical completa de la Antigua Grecia que ha llegado hasta nuestros días. Se trata de una inscripción epigráfica sobre una columna de mármol, que se colocó sobre la tumba que Seikilos hizo construir para su esposa Euterpe (de igual nombre que la musa de la música), en Aydin (en la actual Turquía). El texto nos habla de la brevedad de la vida, y la melodía, escrita en modo frigio y género diatónico, se desenvuelve en un ámbito de octava justa. El tema, de tonalidad melancólica, clasificado como skolion o canción para beber, y cuyo tempo se desconoce, está precedido por el siguiente texto:

"Soy una imagen de piedra. Seikilos me puso aquí, donde soy por siempre, el símbolo de la evocación eterna. Mientras vivas, brilla, no sufras por nada en absoluto. La vida dura poco, y el tiempo exige su tributo".

Fue descubierta en 1883 por Sir W. M. Ramsay en Turquía y conservada en un museo de Esmirna hasta que desapareció en 1922 durante la denominada "Catástrofe de Asia Menor", en la que la ciudad de Esmirna fue devastada. Posteriormente, se rencontró, desgastada en su base y con la última línea del texto borrada, en poder de una mujer turca que la usaba para apoyar una maceta en su jardín. Hoy se encuentra en el Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague.


Elemento el musical, parte integral de la cultura en la Antigua Grecia, se reflejó en numerosos frescos, vajillas y otras muestras pictóricas, reflejo evidente de su importancia en los actos sociales.

El origen de la propia palabra: "música", procede por otra parte, de la denominación como "musas", de las hijas de Zeus que inspiraban la creación.

Los principales instrumentos eran la lira, la cítara, el citado aulós -una especie de oboe-, la flauta, el hydraulis -un precursor del órgano-, la corneta o trompeta y algún otro elemento de percusión.

El Himno al Dios Apolo, -Dios del vaticinio y de la música-, es una llamada a embriagarse de belleza y armonía. La lira es el instrumento por excelencia que le representa. Ésta le fue dada por Hermes, de ahí que como la primera vez, a posteriori, la base de la misma fueran los caparazones de las tortugas.

Apolo se acabó identificando con Helios y su hermana Artemisa con Selene: Los Dioses solar y lunar. Era un Dios libertino, que de hecho, castigó a la joven Casandra* -hija de los Reyes de Troya-, con la videncia, un regalo envenenado, pues e le condenó a vertir videncias que nadie creyera. Esto fue así puesto que Casandra se negó al amor del Dios en respuesta a la obtención de su don. Fue junto con Lacoonte, la persona que vaticinó el engaño del Caballo de Troya.
Algunas versiones narran cómo su familia le llegó a encerrar, creyéndola transtornada, y enloqueció.

Se dice que Casandra influyó sobre Esquilo -dramaturgo considerado el primer representante de la tragedia griega. Como dato curioso biográfico, destaca su participación en "La Batalla de Maratón", en la Primera Guerra Médica (lucha ateniense contra la invasión persa); Precisamente este capítulo se destacó en su epitafio sepultural.
Curiosamente, su muerte la causó un quebrantahuesos que lanzó sobre su cabeza una tortuga, para romper el caparazón de ésta, creyendo que se trataba de una roca, siendo el caparazón de una tortuga, la base del instrumento por excelencia de Apolo.


*En época moderna, el famoso grupo ABBA se basó en este mito en su canción: "Casandra".








sábado, 28 de enero de 2017

La II Guerra Púnica, el inicio de la Conquista de Hispania, por Dany Cuadrado.



Nueva colaboración del escritor novel Dany Cuadrado, un joven que podría pasar por contemporáneo de los que contamos con 30-40 años, por sus referentes culturales, y que une con su literatura a varias generaciones, porque pese a su cultura e inquietudes, es todo un joven de nuestro tiempo.

viernes, 6 de enero de 2017

Comunicación periódica en Roma "Acta diurna populi Romani", por Maribel Bofill

En la antigua Roma, según Cayo Tácito (55-132 d.C.), se redactaban por las autoridades escritos de carácter oficial denominados Acta Diurna Populi Romani, en los que se consignaban cuantas noticias y sucesos merecían importancia.

Estos escritos se fijaban en los sitios más concurridos para que todos tuviesen conocimiento de ellos. Así resulta que tales Actas venían a ser una especie de gacetilla local, Julio César, al ser elegido Cónsul por primera vez (56 antes de C.), dispuso que las deliberaciones del Senado de Roma fueran hechas públicas en una especie de «diario de sesiones» donde se recogían taquigráficamente los discursos  por medio de notas llamadas (tironianas). de acceso público en el Foro, siempre custodiadas por legionarios para asegurar su integridad.  Augusto consideró peligrosa esta divulgación de las actas senatoriales y la prohibió.




Existían varias:

El “Acta Diurna Commentaria Senatus”, relataba las obras diarias del senado.

El “Acta Diurna Urbis”, relataba los acontecimientos diarios de la ciudad, asambleas populares y tribunales. Y, finalmente, apareció

El “Acta Diurna Populi Romani”, que incluía nacimientos, muertes, matrimonios, divorcios, eventos sociales y políticos y minutas de los negocios públicos.

Estas  “Actas Diurnas”, popularizadas por Julio Cesar, son los predecesores de nuestros actuales periódicos y, como tal, actuaban en la época romana.




Los romanos entendieron la importancia que el tratamiento de la información podría tener para perpetuar los ideales del imperio y distribuían la publicación desde el año 59 a.C. de forma periódica aunque hay referencias del citado documento desde el año 131 a.C.

El ámbito en sus inicios fue la capital romana pero pronto se comenzaron a hacer copias manuscritas sobre papiro y el “Acta Diurna” podía ser adquirida en las provincias del Imperio lo que generó intereses comerciales derivados de la distribución y venta de dichas copias,extendiéndose así por todo el Imperio. Estas copias eran vendidas en establecimientos públicos, aparte de ser colocada en tablones por todas las ciudades.





Uno de los grandes instigadores de estas copias fue Cicerón. Consciente del valor de la información como instrumento de poder, Cicerón se rodeó de buenos informantes que le mantuvieran al tanto de lo más importante cuando él no estaba en la ciudad imperial. 

Existen varias cartas de M. Celius Rufus, un plebeyo que fue corresponsal de Cicerón en Roma mientras él era Cónsul en Cilicia. Seguramente todos los cargos públicos establecidos fuera de Roma mantuvieron corresponsales similares. 

Inicialmente, el “Acta Diurna” publicaba resultados legales y edictos, pero posteriormente no solo informaba sobre edictos, sino también noticias de sociedad como bodas, nacimientos, muertes legales, sucesos y rumores de interés popular. También aparecían algunos avisos publicitarios, como, por ejemplo, ventas de grandes lotes de esclavos.

El éxito del “Acta Diurna” era importante y la información que aparecía, era controlada por el poder, adaptando las noticias a los intereses políticos de sus editores, convirtiéndose así en un gran medio propagandístico del mismo poder.


Era realizada por los “Diurnaii”, Para evitar falsificaciones o alteraciones eran realizadas en metal o piedra, ninguna acta sobrevivió el paso del tiempo, pero se conservan copias en papiro realizadas por escribas.


También existían otras formas de comunicación en la antigua Roma:

Los  “Praeco” eran pregoneros que recorrían la ciudad comunicando noticias oralmente. 

Los “Strilloni” comunicaban información y publicidad comercial.

Los “Subrostani”  vendían la información que poseían. Según cuenta Horacio, “quienes completaban la información para los interesados, las noticias sólo sugeridas o calladas o breves de las actas públicas, y hasta fueron, probablemente, autores de libelos, a encargo, por ejemplo, de Tibero”

Otras publicaciones romanas eran los  “Annales Maximi” donde se recogía lo más importante que había ocurrido durante el año: actos de poder, batallas ganadas, conquistas.

Después apareció el “Acta Pública”, que trataba sobre logros comerciales, nuevas legislaciones… muy parecido a los “Annales” pero cambiando de periodicidad.

De los grandes nombres que nos ha dejado Roma como por ejemplo, Virgilio, Horacio… la gran mayoría de ellos trabajaba para el poder y los disidentes, como por ejemplo, Ovidio que puso en cuestión el poder imperial, eran castigados.

En Roma, no existía la libertad de información, debido a que el poder controlaba todos los medios de comunicación.




miércoles, 30 de noviembre de 2016

Centurito Tiberín, Marcvs y Mesalina, siguiendo los pasos de Blythe

Los muñecos han dejado de ser objetos, cuya exhibición en público está limitada a las manitas de los más pequeños. Cierto es que nunca ha habido ninguna ley al respecto, pero sí la típica regla de comportamiento, que en lugar alguno consta pero de todos es sabida, de que los juguetes eran cosa de niños.

Con el triunfo definitivo del coleccionismo, pregonar a los cuatro vientos el amor por los juguetes -no sólo de antaño sino también contemporáneos-, ha abierto una nueva posibilidad tanto para salvar de la desaparición a objetos de nuestra infancia, como para la proliferación de nuevos, que hagan las delicias de grandes y pequeños.


Una de las muñecas que no sólo ha conseguido sobrevivir, -pese a su estrepitoso fracaso en el mercado, en los 70-, sino que se ha convertido en una muñeca deseada en nuestros días, ha sido la muñeca Blythe. A la fotógrafa Gina Garan, le regalaron una, -30 años después de que el modelo como decíamos, no gozara precisamente de gran aceptación popular-, y sin embargo, haciendo de ella la protagonista de un reportaje fotográfico, consiguió lanzarla al estrellato.

El Blog de Lupi: "Blythe en Roma".



Actualmente, en las redes sociales, nos encontramos también con algunos muñecos, que acompañan a grupos recreacionistas y bloguers, dotando a las imágenes sobre las actividades que publican, de una simpática nota de color.





Nos centramos en tres de ellos: La Nancy Romana de Saguntum Civitas, Centurito Tiberín -que viaja con Hispania Romana y Evocati- y por supuesto, Marcvs Antonivs Saldvie, el muñeco americano adoptado por Sedetania.


Nancy Mesalina presidiendo las actividades de Saguntum Civitas.
La asociación valenciana Saguntum Civitas, luce un vestuario realmente elegante en todas sus apariciones, gracias al estupendo saber hacer de uno de sus miembros, Isabel; A su imagen y semejanza, los valencianos visten también a una reedición de la emblemática Nancy de Famosa, bautizada por su mentora -Julia- como Nancy Mesalina. 

Concha Velasco posando con Nancy Mesalina el pasado verano, en el Teatro Romano de Sagunto.


Centurito Tiberín goza hasta de perfil de Facebook, en el que dos unidades de este simpático muñeco de Muñecas Berenguer de los 70, disfrutan de las visitas a lugares emblemáticos que nos brinda 
nuestro pasado romano. 


Centurito Tiberín en Numancia.
Centurito Tiberín y su gemelo, Polibión, "amigos de la legión", cómo les presenta Adolfo, su mentor... visitando Segovia.



Centurito Tiberín en Renieblas, junto con el scutum de uno de sus mayores.


Y por supuesto, nuestro Marcvs Antonivs Saldvie, hace lo propio: El muñeco fue creado por la empresa norteamericana Madame Alexander, en el marco de una colección de personajes históricos. Decidimos conservar el nombre original: Marco Antonio, y añadirle el apellido de la ciudad de Sedetania en la que nació la autora de este blog: Saldvie.

Marcvs Antonivs Saldvie visitando el Teatro Romano de Sagunto junto a Mesalina.
Marcvs junto a la estatua del S.XX en homenaje a Augusto, ubicada en el centro de la capital maña.

Marcvs junto a los restos de la Muralla Romana de Caesar Augusta.




viernes, 11 de noviembre de 2016

Visita al Museo Egipcio de Barcelona en clave romana

22 años lleva el Museo Egipcio de Barcelona, acercándonos a la cultura más longeva de Occidente.


Gracias a la Fundación Arqueológica Clos, la Ciudad Condal puede disfrutar de piezas adquiridas en subastas, que conforman una interesante ventana al Egipto Antiguo; Aunque también de cursos, visitas teatralizadas y en definitiva, de todo un aliciente que alimenta inquietudes y favorece así, que poco a poco, los estudios sobre Egiptología, vayan ganando peso en la oferta cultural catalana.

lunes, 7 de noviembre de 2016

El acueducto romano de Barcino en Ca l'Ardiaca / Casa del Arcediano

En la Casa del Arcediano -Ca l'Ardiaca en catalán-, se conservan junto a un trozo de muralla romana, arcadas de uno de los dos acueductos romanos de la ciudad, pilares y canalización subterránea.

jueves, 3 de noviembre de 2016

La Historia de la Magia, en un juego de toda la vida: Magia Borrás


Vivimos obviamente rodeados de referencias al mundo antiguo, como sus herederos que somos, pero no siempre tenemos presente, la historia del origen y evolución de cada uno de los objetos, con los que estamos familiarizados. Sería realmente farragoso y exagerado, encontrar en cada pieza de nuestra rutina, la referencia histórica pertinente; Precisamente porque esto no ocurre, la sonrisa que proporciona la sorpresa de encontrar una breve documentación al respecto, en uno de esos objetos, es mayúscula.

miércoles, 26 de octubre de 2016

"Gladius, el arma de Roma", por Dany Cuadrado Morales.



A lo largo de la antigüedad clásica muchas armas se hicieron famosas por dominar durante un tiempo los campos de batalla, como las sarisas macedonias, empleadas por los ejércitos de Filipo y Alejandro, o por lo terribles que eran usadas en las manos adecuadas, como la falcata íbera. Sin embargo, todas ellas quedaron eclipsadas por un arma que estuvo llamada a controlar tierras tan dispares como las brumas de Britania o los desiertos de Partia, dominando durante muchos siglos los gigantescos territorios controlados por Roma. Y ese arma no es otra que el archiconocido gladio o gladius. 

En la época romana el término gladius se utilizaba para designar comúnmente a las espadas, pero hoy día ha evolucionado hasta designar únicamente al tipo de espada utilizada por las legiones romanas. Catalogada como la mejor espada que nunca se haya fabricado y atendiendo a sus capacidades tácticas y al número de víctimas que causó en su historia, se podría decir sin temor a equivocarnos que el gladio fue capaz de conquistar un imperio.

El origen de la célebre espada romana hay que buscarlo en las armas que portaban los guerreros íberos que combatían a las órdenes de Aníbal contra las legiones de la República. Los romanos eran muy prácticos y no dudaban en copiar aquéllas cosas que podían serles de utilidad. De los barcos cartagineses desarrollaron sus propias flotas y un sinfín de dioses llenaban su panteón, algunos propios y otros “adoptados” como suyos. En el ámbito militar hicieron lo mismo, por ejemplo, la jabalina romana por antonomasia, el pilum, fue copiado y adaptado de un anterior diseño etrusco. Con el gladio pasaría igual. Fue durante las guerras púnicas cuando los legionarios se toparon con que los íberos empuñaban unas armas de una calidad excepcional y que causaban estragos en las filas romanas. Las heridas eran tales que sentían terror a enfrentarse a los íberos. ¿Por qué los romanos no podían utilizar esas mismas armas contra sus enemigos? Había varios tipos de espada íbera, entre ellas un arma corta y con la empuñadura con forma de antenas, que fue la que los romanos usaron como modelo para desarrollar su gladio.

Hoy en día se conocen distintas variaciones del arma, y todas ellas descienden del original gladius hispaniensis, cuya hoja se estrechaba ligeramente en el centro.
Un gladio puramente romano, como la versión conocida como pompeii, tenía una hoja de doble filo y una longitud de unos 50-60cm y una anchura de unos cinco centímetros. La empuñadura de madera solía tener una pequeña pieza de metal en la unión con la hoja para evitar que un golpe enemigo atravesase la madera. El mango se adaptaba a la forma de los dedos y el pomo servía para evitar que la espada saliese despedida de la mano del legionario al golpear fuertemente. El gladio estaba fabricado con materiales de excelente calidad, era un arma más pesada que sus antecesoras, pero mucho más eficaz.
Esta espada se adaptaba perfectamente al modo romano de combatir. Su tamaño y versatilidad la convertían en el arma idónea de todo legionario. Protegidos por sus escudos formando un muro impenetrable del que asomaban las puntas de los gladios, los legionarios sabían perfectamente en qué zona del cuerpo de sus enemigos debían clavar las espadas para causar la muerte. La precisión de los romanos y la mortalidad del gladio ha permitido identificar en algunos restos humanos encontrados, qué enemigos fueron abatidos por las armas legionarias y cuáles no. A pesar de ser una espada pensada para el ataque frontal, para apuñalar al rival, también era válida en el combate de corte.
Con la decadencia del Imperio, el gladio perdió su puesto hegemónico, junto con el pilum, y ambas armas fueron sustituidas por una espada más larga, la spatha, usada antes sólo por la caballería, en el caso del primero, y una sencilla lanza, en el caso del segundo.

Sin embargo, la espada por excelencia de las legiones romanas, ha sido siempre el gladio y así ha llegado hasta nuestros días. 

domingo, 16 de octubre de 2016

Iulia Libica, la huella romana en los Pirineos

En época de Augusto, se transformó el núcleo de la Cerdanya, datándose el abandono de los yacimientos ceretanos en torno al año 40 a.C. Poco después sería fundada Iulia Libica, -la actual Llívia-, pieza clave para organizar y asimilar el pueblo ceretano a Roma. 
Los romanos aprovecharon los poblados ceretanos para controlar el río Segre, cohabitando con la población autóctona, implantando sus técnicas e introduciendo nuevos productos en la zona.



Los vestigios romanos más destacables que se han descubierto en la población, pertenecen a la época comprendida entre el S.I a.C. y el S.II d.C. y son el Foro -el primero hallado en los Pirineos-, la Domus de la calle dels Forns, una posible villa romana del Camí Ral, una extensa necrópolis y una tumba tardorromana.


El fórum de Iulia Libica. Los primeros hallazgos (1997-2003):
Entre el 1997 y el 2003 se descubrió aquí el yacimiento de la zona A de les Colomines, parte de un gran edificio de planta rectangular y gran calidad constructiva, donde todas las estructuras continúan por debajo del nivel de la calle, en dirección a la iglesia.
En el extremo norte hay cuatro habitaciones, y delante un espacio porticado con un peristilo y las bases de cinco columnas.
A este lugar se accede por una entrada en el muro oriental. Cerca de ésta, una pared se extiende hacia el este mercando una ampliación del edificio.
El estudio de la cerámica hace pensar que el edificio se construyó en el siglo I d.C., coincidiendo con el momento de la fundación de Iulia Libica. En este sentido, destaca la recuperación de monedas de César, Tiberio y Claudio en el interior del complejo.
La cronología inicial de los otros yacimientos excavados en Llívia en la época de Augusto hace plantear la hipótesis muy probable de su datación en esta época y también en el momento de fundación de la ciudad.
El hallazgo de un fragmento de estatua de mármol, de una inscripción epigráfica y de diferentes mármoles de importación eran factores añadidos a la monumentalidad del conjunto. Por eso desde el primero momento se consideró su posible relación con el fórum de la ciudad romana de Iulia Libica.



La hipótesis del Fórum:
El paralelo más cercano al posible recinto público de Iulia Libica es el fórum de Ruscino (Perpinyà), que sirvió en el 2012 para elaborar una posible hipótesis restitutiva de este edificio de Llívia.
Otros edificios existentes en la Tarraconesa y Narbonesa en época de Augusto que se acercan tipológicamente son Labitolosa (Huesca) y Lugdunum Convenarum, en el sur de Francia, ambos situados en el área pre-pirenaica.









La localidad de Llívia, se encuentra actualmente en territorio francés, pese a ser parte del pirineo catalán y por consiguiente, es española; Esto es así, porque siglos después de la caída del Imperio Romano, este municipio siguió siendo particular, al ser considerado por Carlos V como villa, y por tanto, quedando bajo el dominio del rey español, sin que le afectara el Tratado de los Pirineos de 1659.



domingo, 25 de septiembre de 2016

"Centurio" aterriza en España el miércoles 28. Su autor, habla de su obra en Sedetania.

Pronto estará a la venta en español el último libro de Massimiliano Colombo: “Centurio”, una novela ambientada en Hispania y publicada por Ediciones B. Es su cuarto libro traducido al español.

Ci  sarà presto in vendita in spagnolo l’ultimo libro di Massimiliano Colombo: “Centurio”, un romanzo ambientato in Hispania e pubblicato da edizioni B. E’ il suo quarto libro tradotto allo spagnolo.


viernes, 23 de septiembre de 2016

"En las últimas horas del Princeps", por Dany Cuadrado Morales

Qué mejor manera que culminar un día tan importante como hoy, en el que Augusto llegara a este mundo, que un recuerdo resumido, a caballo entre lo novelesco y lo histórico, de lo que dio de sí su vida.
Estupendo artículo-relato de Dany Cuadrado Morales, para Sedetania, en la efeméride del nacimiento del Primer Emperador Romano.


Nola, Italia, 14 d. C.



El destino que nos está reservado a veces es un misterio. Un día nos encontramos en la cima del mundo, después de haber vencido todo tipo de obstáculos y superado las batallas más arduas, y al día siguiente nos vemos viejos, agotados por la edad o la enfermedad, y nos aferramos a ese pasado que creemos glorioso con la esperanza de vivir en él. Pero no puede ser. Nunca se es tan libre como cuando se está a punto de morir. Es en ese momento, cuando nos vemos al final del camino, cuando vemos que nada de lo hecho nos sirve para liberarnos del abrazo de la muerte. No importa cuán poderosos seamos, no importa si somos ricos o el más insignificante pobre. La Parca no distingue proezas de maldades. Sólo somos simples mortales que desfilan con brevedad por los siglos de la historia. Es solamente al final de todo cuando nos quitamos la máscara y nos mostramos al mundo tal como verdaderamente somos. Encontramos multitud de mentiras y medias verdades, pero solamente hay una verdad que está por encima de todo, ninguna tragedia es eterna, ningún amor dura para siempre, pues la única certeza que podemos afirmar con seguridad es que vivimos para morir.
Una reflexión similar surcaba la mente del princeps. El hombre más poderoso del mundo yacía ahora en un camastro con la respiración entrecortada y con el sudor que la fiebre producía perlando su frente.
Augusto sabía que su hora estaba muy próxima, sus años de juventud habían pasado hacía largo tiempo y de su otrora vitalidad no quedaba más que el recuerdo. Los músculos que antaño sostenían la espada y el escudo para combatir al servicio de Roma ahora apenas podían sostenerle. Su rostro, antes bello, estaba surcado de arrugas y pálido como el mármol de las estatuas.

En ese momento la mente del princeps repasaba cada uno de los sucesos de su vida, una vida repleta de intrigas, batallas y traiciones. Una vida digna de alguien que, como él mismo decía, encontró una Roma de ladrillos y la dejaba ahora de mármol. Su carrera política caminó paralela a su brillante carrera militar. Se hizo con el control de Roma tras vencer a Cleopatra y Marco Antonio en la batalla del cabo de Actium y desde ese lejano día no dejó de cosechar victorias. Sometió a los cántabros y astures tras una larga guerra que concluyó con el dominio total de Hispania.

Cerró los ojos, sus pensamientos se agolpaban en su mente y él trataba de ordenarlos de forma que tuvieran sentido mientras se sabía rodeado de todos sus amigos y familiares. A sus setenta y cinco años había hecho y visto de todo. Dedicó un pensamiento a sus padres, como si fuera el inicio de una larga historia. El hombre que yacía en un camastro con el nombre de Augusto nació con el nombre de Cayo Octavio Turino, hijo de un hombre de mismo nombre y de una mujer llamada Acia, sobrina del divino Julio César. Sin embargo los recuerdos que el princeps conservaba de esos años eran difusos y la mayoría eran sobre su abuela Julia, la persona que se encargó de su educación cuando era un infante. Al morir Julia, fue él el que pronunció el discurso funerario. Sólo tenía doce años. Augusto trató de sonreír al recordar aquel día: ¡Qué lejos quedaba todo aquello!

Los años que siguieron a aquello fueron extraños para él, que comenzó a ocupar algunos cargos públicos, siempre sin tener la edad requerida. Organizó unos fantásticos juegos en el templo de Venus Genitrix y en aquel tiempo le pareció lo más importante que había hecho en su vida. No podía saber todo lo que viviría después.
El punto de inflexión en su vida fue su nombramiento como heredero de César. Ni siquiera él lo pudo creer al principio. Su tío abuelo le adoptó como hijo propio y le legó buena parte de su patrimonio. La posición de César aquellos años era extraña pues gobernaba Roma prácticamente a su antojo. De modo que ahora ese joven cambió su nombre por el de Cayo Julio César Octaviano, en honor a su tío abuelo.

Tumbado en ese camastro Augusto recordó las emociones que lo embargaban. Sentimientos encontrados de felicidad y temor, pues eran muchos los que querían repartirse los despojos de César. Aunque él era alguien valiente, la sombra de una guerra civil se cernía sobre Roma y el peso de la misma recaería sobre él.
Continuó escribiendo ese libro mental que en su interior estaba repleto de imágenes de un pasado que cada vez se diluía más...estaba cansado y quería dormir, pero presentía que la próxima vez que lo hiciese ya nunca despertaría. Se alejó de esos pensamientos.
Pasó los primeros tiempos desde su nombramiento como heredero de César en un precario equilibrio. Era muy difícil convivir cuando personajes de la talla de Marco Antonio y Cicerón se lanzaban constantes dardos envenenados. En un principio él  apoyó al senado y a Cicerón y las cosas se pusieron tan tensas que ambos bandos se enfrentaron en la batallas del Foro de los Galos y Mutina. En ninguno de los dos combates participó pero comprendió que aquél camino llevaría a todos a la ruina.
Octaviano abandonó entonces el bando del senado y se reunió con Antonio y Lépido en Bolonia y previamente consiguió que ambos hombres dejaran de ser considerados enemigos públicos. En aquel momento le pareció algo bueno para sus propios planes. Y es que Octaviano nunca se olvidó de los que habían asesinado a su tío abuelo. Vengarse era una prioridad y le daban igual las consecuencias de sus actos.

Juventud…pensó Augusto. Suspiró. La gente que rodeaba el camastro no perdía detalle de las reacciones del princeps. Cualquier movimiento podía ser el último de su larga vida. Parecía que nadie se acordaba ya de todo aquello. Pero él sí. Lo hacía en ese justo instante.
¿Por dónde iba? Venganza. Sí, a veces parecía que la mente no quería funcionar. Se contaba a sí mismo el resumen de la historia de su vida como si no quisiera que se perdiera en el tiempo.

En Bolonia se había formado la alianza de tres de los hombres más poderosos del momento, aquel Segundo Triunvirato fue aprobado en una asamblea del pueblo. En las proscripciones que siguieron al acuerdo muchos senadores y caballeros murieron. Cicerón también. Aquello fue una pérdida grave. Cicerón fue uno de los grandes hombres de su tiempo. Se arrepentía de aquello. Antonio, Lépido y él mismo traicionaron a muchos durante las proscripciones. Pero era necesario. Al menos eso se repetía a sí mismo aquel anciano. Muchas de las propiedades y el dinero de los condenados fue a parar a manos de los triunviros y de ese modo lograron los recursos necesarios para iniciar la persecución de los asesinos de César.
Les dieron caza en Grecia, en Filipos. Recordó con viveza a aquellos dos gigantescos ejércitos romanos enfrentándose. Él delegó el mando de sus tropas en su amigo íntimo Marco Vipsanio Agripa. Una lástima que hubiera muerto ya pues había sido mucho mejor militar que él.

Tras Filipos, Octaviano se casó con Escribonia, la madre de única hija, al menos hija de verdad, Julia. También en esos años derrotó a Sexto Pompeyo, uno de los proscritos del Triunvirato, y sus disensiones con Lépido acabaron en la expulsión de éste último de la alianza de tres. Lépido perdió a su ejército y con él todos sus apoyos. Ahora Octaviano mandaba sobre todas las provincias occidentales mientras que Antonio lo hacía sobre las orientales y además parecía hallarse bajo los encantos de esa extranjera llamada Cleopatra que le llevó a repudiar a la hermana de Octaviano, Octavia. Aquel acto colmó la paciencia de Octaviano. Aún le dolía recordarlo. Su propia hermana despreciada por Cleopatra. La distancia entre los dos era insalvable y culminó en la batalla de Accio. Allí la flota de Octaviano bajo el mando de Agripa terminó por derrotar a Marco Antonio y Cleopatra, suicidándose ambos.
Ahora ya no quedaba nadie que pudiera disputarle su autoridad y Octaviano se vio con el control absoluto de la República. A decir verdad le sorprendió haber sobrevivido a unos tiempos tan difíciles y, ya que se vio con el poder absoluto al alcance de la mano, decidió aprovechar la oportunidad y hacer gala de sus dotes de persuasión. Si bien en el campo de batalla necesitase la ayuda de su amigo Agripa el terreno político lo dominaba a la perfección. Aparentó que su objetivo era restaurar la República y se mostró respetuoso con las tradiciones y los romanos le premiaron otorgándole el título de Augusto. Por tercera vez cambió de nombre y sustituyó Octaviano por el de Augusto. No lo hizo por respeto al senado, desde luego, lo que motivó ese cambio fue que bajo el nombre de Octaviano había cometido muchas atrocidades durante la guerra y durante el desempeño de sus cargos públicos. Nuevamente le vino a la mente Cicerón. Aquellos lemures, espectros de los muertos, no le dejaban en paz ni en su lecho de muerte.


Ya como Augusto emprendió un gobierno velado destinado a mejorar Roma. Reformó el sistema monetario, fundó ciudades, como Emerita Augusta [Mérida] en Hispania y construyó numerosos edificios en la capital, el Altar de la Paz, el Templo de Marte Vengador, un nuevo Foro, el Panteón de Agripa, el Pórtico de Octavia…se sentía orgulloso de todo ello. Como si con esas obras quisiera enmendar los errores de la guerras civiles. También extendió las fronteras romanas al concluir la conquista de Hispania, Recia y Nórico [hoy día Suiza, Eslovenia y Austria] e incorporar los territorios de Panonia e Iliria [hoy Hungría, Serbia, Albania y Croacia]. Al recordar todo eso le vino inevitablemente el desastre de Teutoburgo. Tres legiones completas perdidas en un bosque germano por la incompetencia del gobernador Varo. Aún reclamaba a Varo la devolución de sus legiones.

Augusto abrió los ojos y miró a los presentes, allí estaba Tiberio, al que había nombrado sucesor a falta de alguien más de su afecto, y Livia, su tercera esposa y con quien ya llevaba muchos años casado. Quizá demasiados para los dos. César Augusto sabía que le quedaban pocos instantes. 

Después de todo su vida no había estado tan mal. En aquel resumen pormenorizado que había trazado en su mente se había olvidado de muchos, pero la historia no tiene tiempo ni espacio para todos. Se preguntó si para él lo tendría. Abrió la boca para pronunciar unas débiles palabras.
- ¿He representado bien mi papel en esta comedia de vida?- preguntó.
Todos asintieron sonriendo y Augusto volvió a hablar.
- Acta est fabula, plaudite [La comedia ha terminado, aplaudid]

Esas fueron, según los historiadores romanos, las últimas palabras del primer emperador de Roma. Con César Augusto dio comienzo el Imperio Romano. Fue un político hábil, generoso con sus amigos y despiadado con sus rivales, y supo mantener el poder absoluto dando a entender lo contrario. Su cuerpo viajó desde Nola a Roma en una espectacular procesión y el día de su entierro todos los comercios de la ciudad cerraron para rendir homenaje a su princeps, su primer ciudadano.